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lunes, 15 de febrero de 2016

Tercer viaje por las tierras del Karoo

La revista Tantágora nos ha dado la oportunidad de contar en etapas nuestros viajes a las tierras del Karoo para recoger cuentos e historias. Es un ejercicio de la memoria con el que disfrutamos. 

Aquí va la tercera entrega... oh yeah


                                      Puedes leer el artículo pinchando AQUÍ


Aquí encontrarás el segundo viaje.



Muchos amigos, cuántas historias a lo largo de esos kilómetros... Y lo que queda por recorrer... ¡Ojalá pudiéramos volver mañana mismo!

domingo, 8 de marzo de 2015

Visitando la tierra de los bosquimanos /Xam

Nos hace mucha ilusión compartir con vosotros en este blog un artículo que salió publicado hace unas semanas en la revista de narración oral Tantágora sobre uno de nuestros primeros viajes a la tierra de los /Xam, en el alto Karoo.

Como podréis ver en él compartimos las experiencias del viaje y uno de los primeros cuentos que escuchamos de Magdalena Beukes.

Es el primero de una serie de artículos sobre nuestros viajes de los últimos años.

Para leer el artículo pinchar AQUÍ.

Esperamos que os guste.




jueves, 22 de enero de 2015

Carta desde Ciudad del Cabo


Cuando vivíamos en Ciudad del Cabo y escribíamos a menudo en este blog había personas que nos leían también con asiduidad. Una de ellas era María Sererano. No nos conocíamos, nos conocimos más tarde, en Barcelona y, más tarde, en Finlandia. ¿El mundo es grande? A veces tengo la sensación de que no tanto. Y eso me encanta. 

Como también viaja de vez en cuando a Ciudad del Cabo y como también esta ciudad, y el país entero y su gente, la tienen embrujada, la pedimos, hace tiempo, que nos escribiese su historia. Y nos escribió algo, algo que compartimos ahora, con su permiso, claro, en un momento muy bonito, porque ella esta, de nuevo, viajando a aquellas tierras... y con ella una parte de nosotros viaja... Volverá de nuevo a ser abril...


Hermanus

Es uno de los últimos días del viaje y amanezco con una tos que me sacude entera. Estoy con una amiga en Hermanus, la pequeña ciudad costera donde en esta época, en primavera, se avistan las ballenas. La cama es demasiado blanda, apenas he podido dormir, escucho el agradable rugir del mar.
Ayer arrasó una tormenta con inundaciones, me he echado una manta encima, aparte del fino edredón.
Tenemos vistas al mar, es hermoso. En el aire hay humedad salda pero las nubes se disipan.
De repente recuerdo a mi amigo Johnson Mlambo. Johnson me ha contado que a veces tose como yo. He tenido el honor y el placer de escucharle contar muchas cosas de su vida porque hemos compartido momentos muy especiales en dos cursos de narración, de cinco semanas cada uno, en la Ciudad del Cabo.
Johnson fue una de las figuras clave de la lucha contra el apartheid y pasó veinte años encarcelado en Robben Island, el Alcatraz de África, desde los 23 hasta los 43. Ahora ya pasa de los setenta y me ha hablado de esa tos, que nunca le he escuchado pero que dice que le viene en momentos de tensión y estrés y que por muchos exámenes médicos que le hayan hecho, no le encuentran ninguna causa fisiológica.   
Amanezco en Hermanus, la tos me sacude entera y miro el mar, el amanecer grisáceo y más fresco de lo normal para la época. Todo lo que he visto en Robben Island, todas las imágenes que Johnson me ha dejado a lo largo de estos años de amistad... de alguna manera cobran vida propia. Lo veo, en la isla, en la colchoneta gris en el suelo, con una manta fina por encima, tras una noche de tos en una fría y húmeda mañana de invierno teniendo que levantarse temprano. Los empujones, los malos tratos, algunos días agua helada e insuficiente para lavarse. (Contaba que a veces para humillar a los prisioneros, les daban el tiempo justo para enjabonarse y luego los obligaban a continuar, a vestirse). Salir a la cantera, con habre y tos. El polvo que se mete en los ojos y en los pulmones. En verano un sol inclemente, en invierno una humedad como la de mi Cádiz. El trabajo duro, los insultos y las vejaciones. Las torturas. Veinte años maltratando el cuerpo y el alma. Cinco visitas en veinte años, celda de aislamiento si te pillaban con un periódico. 
Pero también la entereza de los compañeros, el lema: 
Lucharemos 
sufriremos 
nos sacrificaremos  
La pista de tenis hecha clandestinamente con cemento robado, tacita a tacita. ¿Cuántas tazas de cemento hay en una pista de tenis?
En el curso de narración autobiográfica, trabajamos con la voz de distintas maneras, con el aspeto fisiológico, con esa voz neutral que sirve para nombrar - y para dar un descanso al oyente - la voz teñida por los sentimientos y finalmente, la voz que viene muy de dentro y que dice grandes verdades. Johnson es un maestro de esa voz profunda y sincera y cuando nos pidieron que la practicáramos, completando la frase: "I have learnt" Yo he aprendido. Johnson simplemente dijo: "Yo he aprendido a esperar". 
Con su permiso cuento, desde hace un par de años, una historia de su vida que él llama "Un río de lágrimas". Es la historia de cómo aprendió a llorar, pasados los cuarenta, escuchando las palabras de un poeta en La ISla. Suelo empezar preguntándole al público qué recuerdan de sus vidas entre los 23 y los 43..., una época en la que a menudo estudiamos, empezamos a trabajar, conocemos a nuestra pareja, creamos un hogar, tenemos hijos y los criamos... Johnson aprendió a esperar. También hizo la carrera de Económicas a distancia en la Universidad de Londres, desde la filial de la Universidad de Robben Island como llamaban a la isla, por ser un lugar de aprendizaje donde el lema de los presos políticos era "cada uno enseñando a otro", "each one, teach one". 
Hay ciertas experiencias que comparto con Johnson, un poco de refilón: recuerdos de infancia de la dictadura. Recuerdo sobre todo el pasar la frontera con literatura prohibida, de chica, tras la revolución del 23 de abril en Portugal sin ir más lejos. A menudo me hacían sentarme en las cajas que contenían el material clandestino porque "no te van a hacer levantarte", me pedían que hiciera como si nada y a mí me entraba hipo del susto, cada vez. Crucé muchas fronteras con hipo, entre los cuatro y los ocho años... 
Recuerdo el exilio hecho cotidiano al criarme rodeada de refugiados chilenos cuando estaba en Finlandia. Las canciones de lucha y resistencia que aprendí desde pequeñita, eran muchas más que las que me sabía de Los Payasos de la Tele; Víctor Jara, Raimon, Theodorakis, Jarcha... Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad... Recuerdo los conciertos censurados donde el público cantaba las estrofas prohibidas, vuelvo a sentir el miedo - y la unión, la esperanza.  
Hay muchas cosas en Sudáfrica que me suenan y resuenan y me brindan un espacio para salir de una cierta soledad de experiencias conmúnmente no compartidas. 
En este viaje Johnson acompañó al grupo de narradores en una visita a Robben Island. Me alegré mucho de haber ido ya antes, de haber escuchado sus historias ya antes -aún así no estaba preparada para el torrente de emociones que me envolvía al verle recorriendo esos patios y esas celdas y contando su historia en el autobús a petición del guía. 
Era una historia de torturas vejatorias, por haber colapsado llevando la carretilla cargada de piedras a pleno sol y le pregunté si se sentía cómodo compartiendo las experiencias. 
- Tú sabes - respondió con un guiñó - hay cosas que cuento y cosas que no las cuento. 
Porque Johnson es un héroe de la lucha contra el apartheid, es un ex-dirigente del PAC -la segunda organización después del Congreso Nacional Africano - es un hombre que ha hablado en la ONU, que se ha entrevistado con líderes políticos de todo el mundo, que pasó 20 años en la cárcel y diez en el exilio... pero es también sobre todo un señor de una inmensa humanidad, un hombre muy religioso, un padre de familia y un esposo cariñoso con un gran sentido del humor y con una capacidad para perdonar que solo he visto en Sudáfrica, y no solo en él, sino en muchas personas. 
Esta vez nos amenizó una cena contando cómo se comían a las gaviotas y los gatos salvajes que pillaban en la isla y cómo se apuntaban los carceleros. Sobre cómo, cuando finalmente conoció a su esposa, no se pudieron casar, tuvieron que esperar 10 años porque los mayores, la familia de ella no se ponían de acuerdo. Nos cuenta de cómo tras un acto de conmemoración en Robben Island con los presos políticos, los organizadores tras escucharles les preguntaron horrorizados si habían recibido alguna terapia a posteriori para superar el trauma. "Nosotros dijimos que no", contaba Johnson, "que no nos hacía falta porque éramos luchadores fuertes y valientes... pero luego, sabes, pasamos la noche allí en una pensión y estuvimos hablando sobre el tema entre nosotros y era gracioso porque, si eramos dos hablando de a dos, estábamos de acuerdo en que nosotros no necesitábamos terapia, pero Fulano, Fulano sí que estaba un poco raro y le podría venir bien. Y así todos, todos pensábamos que eran los demás los que necesitaban terapia". 
Se reía, para luego ponerse sería y añadir: "Yo luego sí hice una terapia. Creo que fue útil. También me hicieron unos chequeos médicos, pero esa tos... nunca han encontrado el porqué de la tos. Yo creo que es psicosomática". 
Recuerdo la historia de cómo lo enterraron vivo dejando sólo la cara fuera, de cómo los carceleros orinaban en su boca, del ojo que perdió en la isla en un motín. Tantas historias que hace unos años solo callaba, historias que su esposa y sus hijos no conocían... esas historias que por fin pueden salir. 
Pienso en Johnson diciendo: "Éramos ocho hermanos y de los ocho yo siempre fui el más tímido". Pero también pienso en su voz, como se escuchaba por todo el autobús e incluso hizo callar a la española que tenía detrás mía que -afortunadamente en castellano- exclamaba: "¡No me lo puedo creer, no funciona internet! ¿Por qué todo me pasa a mí?". 
En Hermanus la tormenta y las inundaciones se llevaron media playa. Varias carreteras costeras fueron cerradas por derrumbamientos pero nada impidió que yo volviera a Europa. 
Estoy de vuelta en Europa, la Ciudad del Cabo la llevo en el corazón encerrada hasta la próxima. Mandela, Madiba cruza la última frontera, y yo acabo de irme. El invierno se hace presente en este continente, cuando yo iba encaminada al verano. Una canción de la juventud vuelve a dar vueltas y vueltas. ¿Quién me ha robado el mes de abril?

María Serrano


sábado, 26 de abril de 2014

De nuevo al pie del Monte Mesa

Hace unas semanas que hemos vuelto a viajar al hemisferio sur, de nuevo en nuestra amada Ciudad del Cabo y de nuevo al pie del Monte Mesa.


Es fácil sentirse impresionado por la belleza del lugar y la majestuosidad de las montañas.

No importa las veces que hayas visto ponerse el sol tras la montaña de La Cabeza del León. Siempre lo añoras. Siempre es hermoso deleitarse una vez más con el silencio y la belleza que parece sobrevenir anunciando la noche.



Pensé que el corazón me daría mil vueltas otra vez al bajar del avión y ver a los amigos y revisitar los lugares. Pero esto es volver a casa. 

Nos sentimos como si fuera ayer cuando paseábamos por aquí y sonreíamos ante las cosas conocidas que hace tiempo que no veíamos o que no probábamos: las proteas que se abren...



Y la cerveza de jengibre o el paté de snoek... hmmm ¡qué bueno!


Disfrutamos de las pequeñas y de las grandes cosas y, sobre todo, de poder compartirlas con los amigos sudáfricanos. No hay nada como hablar cara a cara y no a través de la pantalla del ordenador. 

La semana que viene yo estaré otra vez de vuelta en Barcelona, y Jose unas semanas más tarde, pero el instante, el AQUÍ Y AHORA tiene alma africana y la cantamos en esta primavera-otoño.

Hemos encontrado algunos cambios en la ciudad, ahora con el Mycity (el bus urbano), que empezaba a funcionar cuando nosotros nos fuimos, puedes llegar a muchos más lugares que antes. Pero han cerrado los cines Labia de Kloof street.

También hemos viajado por el Karoo y hay muchas historias que contar... eso será ya en las próximas semanas... Ahora estamos concentrados en vivir el AQUÍ Y AHORA.

martes, 11 de diciembre de 2012

Revisitando lugares

Nuestras últimas semanas aquí están siendo bastante ajetreadas.

Tuvimos a nuestra amiga Mireia de visita y fue bonito visitar lugares con los ojos del que los ve por primera vez y con los ojos de quién los ha sentido como su casa durante un tiempo.

La mirada siempre es diferente, como lo es la luz y el viento; que ha soplado fuerte estos días.

Me encanta esta foto de Mireia mirando el mar en la Costa Oeste del Cabo. Fuera del encuadre había un grupo de focas tomando el sol.


Y las casetas de colores de St. James, que vimos al caer la tarde después de visitar el Cabo de las Tormentas.


Unos días antes de su regreso a Barcelona nos regalamos un atardecer en condiciones para ver como el sol se ponía en la playa y tras la Cabeza del León.


Con la idea de la partida en mi cabeza todas estos momentos son auténticos regalos. El presente se escurre siempre entre los dedos, pero qué bueno es saborearlo.

martes, 2 de octubre de 2012

MUTI, TOKOLOSHE Y OTROS ARREGLOS

Muy a menudo cuando te paseas por el centro de Ciudad del Cabo te dan una hojita publicitaria de un sangoma o curandero.

Suele ser algo así:


En la hojita te aseguran que pueden ayudarte con todo tipo de problemas: alargamiento de pene, estrechamiento de vagina (esto me parece sorprendente porque nunca lo había oído), erecciones, embarazos, tratamiento de algunas enfermedades (entre ellas, a menudo, el sida, aunque algunos, al menos, son lo suficientemente honestos como para decir que solo alivian los síntomas, no que lo curan), problemas matrimoniales, atracción de clientes para tu negocio, asuntos judiciales, celos, interpretación de los sueños, lectura de manos, etc. Vamos, es un todo en uno: abogado, médico, psicólogo y futurólogo.

La palabra “muti” suele aparecer casi siempre en estas hojitas volanderas. Significa árbol en zulú, pero se usa con el sentido de “medicina” en general, aunque en ocasiones tiene el sentido implícito de “magia negra”. En el sur de África no se toma a la ligera.

Muti suele ser, en la mayoría de los casos, una mezcla de raíces y hierbas, pero a veces puede incluir otras cosas como minerales o partes del cuerpo humano o animal. Por ejemplo se cree que los cuernos de los rinocerontes tienen el poder de curar muchas enfermedades y además serían afrodisiacos con lo cual son muy apreciados. Eso ha llevado a poner en peligro a estos animales y hay campañas a gran escala para frenar el tráfico ilegal y la caza furtiva.

Con respecto a las partes del cuerpo humano más usadas en el muti están los genitales, pechos, lenguas, dedos, corazones, piel, labios, etc. No forma parte solo de los cuentos tradicionales el hecho de que para que te quedes embarazada te digan que te pongas un cinturón con dedos de niños o penes de hombres.

Muti se usa también con la idea de traer buena suerte o, como en la hojita de arriba, para aportar estabilidad a tu negocio.

También aparece con cierta frecuencia la palabra tokoloshe, que alude a un personaje que no me gustaría encontrarme, pero que me resulta muy simpático.

(Kimberley, septiembre de 2011)

El tokoloshe es originario del sistema de creencias de los pueblos de habla xhosa, pero el término y parte del concepto se ha extendido a otras etnias del sur de África en las que, por otro lado, también creían en seres similares.

El antropólogo W. D. Hammond-Tooke ha llegado a sugerir que el tokoloshe podría, en último término, derivar de /kaggen o Mantis, el embaucador divino de los bosquimanos del sur de África, con el que comparte no pocos rasgos.

En su estudio sobre los pondo, un grupo xhosa que vive en las costas de El Cabo Oriental, la antropológa Monica Wilson dice que el tokoloshe o thikoloshe es un hombre o una mujer pequeñitos, no llega a más allá de la altura de la rodilla de una persona normal. Suelen tener mucho vello y pelo que le sale de las orejas. En el caso del hombre, el pene es tan largo que se lo cuelga alrededor de la espalda y tiene sólo una nalga. Todos los tokoloshe cecean. Viven en las dongas, hondonadas producidas por la erosión, o en las orillas de los ríos, y visten con pieles. Tienen el poder de hacerse invisibles. Solo les ven los adultos que los poseen como "familiares" (es decir los brujos), o los niños. Hay gente que dice que no los ha visto nunca, otros afirman que los vieron de niños y jugaron con ellos en el “veld”, en el campo.

Cuando Monica Wilson, durante una conversación sobre tokoloshes, les dijo a sus informantes pondo que ella, de niña, había tenido amigos imaginarios, sus interlocutores saltaron de alegría y dijeron: "Ahora no puedes decir que te hemos estado contando cuentos, ¡tú misma lo has visto!"

Los tokoloshe son muy traviesos, y te pueden complicar la vida, pero no son realmente peligrosos, salvo cuando los controla un brujo malévolo.

Un tokoloshe te puede cambiar las cosas de sitio, esconderlas o hacer que te caiga una piedra o que te des un golpe. El problema con los tokoloshe es que te pueden “poseer”, y eso no debe de ser agradable ni para ti, ni para los que te rodean. También puedes tener un problema de los gordos si, por la razón que sea, tienes uno viendo en tu casa.

Aunque, claro, es para afrontar estas situaciones para lo que están los doctores cuyos anuncios reproducíamos más arriba.

Cerca de donde vivimos hay una galería de arte que se llama Muti. Siempre está cerrada, pero cambian el escaparate de vez en cuando. Venden cuadros por internet. A Jose y a mí nos da la impresión de que hay algo mágico en ello. En cualquier caso, dado lo vivas que estas creencias están en esta parte del mundo, la elección de nombre para la galería no deja de resultarnos inquietante…


Para más información sobre los tokoloshes y el muti podeis echarle un vistazo al libro de Monica Wilson que citábamos más arriba, Reaction to to Conquest: Effects of Contact with Europeans on the Pondo of South Africa (Ciudad del Cabo: David Philips, 1979) y el artículo de Hammond-Tooke, "Whatever Happened to /Kaggen?: A Note on Khoisan/Cape Nguni Borrowing" (The South African Archaeological Bulletin, vol. 52, 1997, pags. 122-12).



domingo, 12 de agosto de 2012

El luchador

para nuestros amigos Ignasi, Harmonia e Isabel, que también son luchadores




A los que sabéis que a Helena no le hacen mucha gracia los pájaros os extrañará ver a uno como ilustración de esta entrada, así que podéis imaginaros quien la ha escrito.

La foto la tomé yo a finales de junio en el jardín de nuestros anfitriones, Tanya y Heinz, y muestra a un pajarito conocido por estas latitudes como fiskaallaksman (afrikaans) o fiscal shirke (inglés), es decir, alcaudón fiscal. Su nombre científico es Lanius collaris. Como los alcaudones que habitan en el hemisferio norte, esta especie es conocida por su costumbre de empalar a sus presas en ramitas o espinas. De ahí su nombre común en afrikaans e inglés, que alude a la alegría con la que los fiscales del periodo colonial holandés mandaban a los acusados al patíbulo. Las presas del alcaudón fiscal van desde insectos y pájaros de otras especies, a pequeños roedores o incluso serpientes.

No soy un experto observador de aves, pero hace unos meses, durante un paseo por Hermanus, Tanya me señaló un ejemplar de alcaudón y así aprendí a reconocerlo. El ejemplar de la fotografía y su pareja se posan a menudo en los cables eléctricos que vemos desde el ventanal del comedor de nuestro apartamento. Desde el momento en que constaté su identidad, me llamó la atención que el ave se dejara ver sobre todo bajo un cielo encapotado o cuando había llovido hacía muy poco. Imaginé que esto se debía a que entonces el alcaudón podía detectar con más facilidad algunas de sus presas, y no le di más vueltas al asunto, aunque me encantaba, y me sigue encantando, ver desde nuestra ventana al pajarito posado en los cables eléctricos, o en alguno de los árboles del jardín.

El alcaudón, sin embargo, había desatado un mecanismo dentro de mi cerebro, que, sin percatarme de ello, había detectado el potencial de mi observación de los hábitos del pajarito para resolver uno de los muchos enigmas que platean los relatos de los bosquimanos |xam cuyo estudio es el principal motivo por el que Helena y yo estamos aquí.

Debo ahora remitiros a la entrada de este blog que publicamos el 10 de abril de 2011, “La lucha de “≠Kagara y !Haunu”, en la que os hablábamos de nuestras experiencias hacía poco con las tormentas eléctricas del Alto Karoo, y os dábamos el texto completo de un kum (relato) |xam que tiene que ver con dichas tormentas y describe cómo ≠Kagara va al campamento de su cuñado, !Haunu, para llevarse a su hermana, a la que al parecer !Haunu no ha estado tratando muy bien. El narrador describió así a estos personajes:


≠Kagara era un pájaro,

un pajarillo que se parece al alcaudón.

[Era también una persona,

un hombre de la primera humanidad.]


!Haunu era un hombre.

Era la lluvia.

Creo que, probablemente,

era un chamán de la lluvia.

Su nombre se parece al de la mucosidad

que expulsamos al sonarnos la nariz,

la mucosidad dura

que los /xam llaman !hauhaung, sí.


Mientras los hermanos avanzan apresuradamente por la llanura en dirección a su campamento, !Haunu los persigue de forma implacable y, cuando ≠Kagara toca las misteriosas cosas que carga la mujer, y que son propiedad del marido, éste empieza a atacar con rayos a los fugitivos. ≠Kagara se defiende de la misma, y termina por derrotar a su cuñado lanzándole “un rayo negro”. Cuando él y su hermana llegan a su campamento, se frotan el cuerpo con buchu, hierbas aromáticas que, en este caso, sirven a ≠Kagara para purificarse después del homicidio cometido.

Como explicaba en la entrada de abril del año pasado, después de observar varias tormentas eléctricas en el antiguo territorio |xam no me quedó duda del motivo por el que los bosquimanos veían en estos temporales la lucha mítica de los dos cuñados. Pero no terminaba de entender qué pintaba el alcaudón en todo esto.

Gracias a nuestro amigo de esta especie, que nos visita a menudo en jardín, creo que ya lo sé. Los bosquimanos, como todos los pueblos de cazadores y recolectores, son agudos observadores de la conducta de las especies con las que comparten su entorno. Los |xam, sin duda, eran conscientes de que el alcaudón, como ellos, era un cazador capaz de enfrentarse con éxito a animales mucho más grandes que él. Su actividad antes y después de las tormentas pudo muy bien haberles dado la impresión de que el pajarito había luchado contra la Lluvia, y la había derrotado.

Aunque la personalidad mitológica de otros pájaros carniceros que aparecen en los relatos |xam (como el águila negra) los sitúan en el campo de los malos, el hecho de que el alcaudón sea un pájaro pequeño y un cazador implacable contribuyó sin duda a hacer de él un héroe cuyo indomable espíritu de lucha le permite doblegar incluso a un adversario tan temible como la lluvia torrencial, una de las principales némesis de los bosquimanos, que vivían casi permanentemente a la intemperie.

martes, 7 de agosto de 2012

MUNDOS

Hace un par de meses que no escribo nada en el blog. Jose y yo estuvimos en España. Jose solo por tres semanas, luego se volvió a Ciudad del Cabo, y yo me quedé hasta finales de julio. Tenía algo de trabajo allí y además quería pasar tiempo con mi familia.

Esto de tener varios hogares desperdigados por el mundo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Entre las cosas buenas está que te sientes igual de feliz tomando horchata que cerveza de jenjibre. Te entra la misma felicidad al ver el Pisuerga, la Sagrada Familia o Table Mountain.

Entre las cosas malas puedo decir que a veces la sensación de desorientación es grande. Aunque no estoy segura que preguntas tipo: ¿Dónde estoy? o ¿Qué estaba yo buscando?... tengan más fácil respuesta sin moverse nunca del sitio.

Esta entrada va de "mundos". Hay una tienda en Barcelona a la que yo llamo "la tienda de los mundos", venden bolas del mundo de todos los tamaños y colores. Si pasas por delante del escaparate por la noche, algunas bolas están iluminadas y parece que te has asomado a una especie de ventana galáctica. Fuera del tiempo. Fuera del espacio.



En las películas de ciencia ficción sale muchas veces lo de la teletransportación: viajar de un lugar en una fracción de segundo porque la distancia no existe.

El domingo alquilamos una película muy sugerente: Another Earth. Es una película americana dirigida por Mike Cahill que ganó el festival de Sundance el año pasado y que se estrenó en el festival de Sitges con bastante éxito. Os la recomendamos.

Another Earth gira en torno a la idea de que se descubre otro planeta exactamente igual a la tierra, con una réplica también de sus habitantes. Si miras al cielo puedes verla allá arriba, tu propio planeta con otro ser exactamente igual que tú, tal vez cometiendo los mismos errores y los mismos aciertos. ¿Hay posibilidad de cambiar algo? ¿Qué le dirías a ese otro ser que eres tú mismo?

Mirar la tierra desde fuera está muy bien. Mirarnos desde fuera a nosotros mismos también. El viaje entre exterior e interior es enorme, pero solo tenemos que cerrar los ojos y ya hemos llegado. Eso sí, el viaje hay que realizarlo, no basta con soñarlo.

sábado, 7 de abril de 2012

OTOÑO EN EL SUR

Hace unos días nuestra amiga Linka me contó que cuando enseñaba inglés les pedía a sus alumnos que escribieran haikus. Poemas cortos usando combinaciones de sílabas de 5-7-5 con referencia a las estaciones.

Hoy llueve aquí, la montaña está oculta tras las nubes y ayer había un montón de setas debajo de la escalera en el jardín.

Uniendo las dos cosas, Jose y yo nos hemos levantado esta mañana jugando a los haikus.

Aquí están. Son mejorables, pero nos hemos divertido.



Downstairs this morning
I saw mushrooms in the grass.
The Autumn is here.

Esta mañana
vi setas en el jardín.
Llegó el otoño.

De matinada
vaig veure bolets a l’herba.
La tardor es aqui.

Questa mattina
funghi sotto l’escala.
Arriva l’autunno.

lunes, 2 de abril de 2012

WEST COAST

Hemos estado un par de días en el West Coast National Park, a una hora y media de Ciudad del Cabo.

Nuestra amiga Susi con su hija Angelica de 9 años habían alquilado una pequeña casita allí y nos invitaron a acompañarlas.

No es la primera vez que visitamos el parque, habíamos estado ya en el 2010, nada más llegar, durante la primavera. Ahora el paisaje era muy diferente y también visitamos una zona que no conocíamos: la laguna de Langebaan, con el agua más azul y cristalina que he visto nunca.







Tuvimos mucha suerte porque pudimos bañarnos prácticamente solos en ese paraíso natural. El agua no estaba demasiado fría, aunque sí muy salada. Y hay que caminar por lo menos un kilómetro hasta conseguir que te cubra un poco.

El parque es un espacio protegido y con vegetación más bien baja, un lugar donde viven cientos de especies diferentes de pájaros. Es también un lugar de paso para muchas aves migratorias.

Sin acceso a internet, recepción de teléfono móvil o televisión, el lugar es un espacio de calma para contactar de lleno con la naturaleza.

Por primera vez en mi vida he sentido que mi fobia a todo lo que lleve plumas es una cosa más bien triste. Mis compañeros de viaje se deleitaban con los colores de los pájaros y he de confesar que resultaba elegante ver a los ibis planear cerca de la tierra y majestuoso ver al Sr. Pelícano aterrizar sobre la charca.

A nuestro regreso paramos en !Khwa ttu para ver la exposición sobre historias bosquimanas: Once upon a time is now.

Es una muestra muy bonita que se centra en el arte de narrar y también en algunos de los protagonistas de los cuentos bosquimanos: Mantis (llamado en /xam /Kaggen) y los elands.



Como dice uno de los carteles de la exposición: para los bosquimanos (también llamados san) el pasado es presente, incluso aunque la forma tradicional de vida de cazadores y recolectores haya desaparecido casi por completo.

A través de las historias todos podemos encontrar mensajes que perduran y que nos hablan de la necesidad de compartir, de cooperar, de respetar el medio ambiente y de cultivar la tolerancia y la igualdad entre hombres y mujeres. Eso no significa que las historias nos digan que la naturaleza es una balsa de aceite o un paraíso perdido. Al contrario, los animales se cazan y se devoran unos a otros continuamente y la tierra se agota y renace de nuevo, pero es muy bueno recordar que los humanos formamos parte de todo ello, aunque a veces tengamos esa peligrosa tendencia a sentirnos por encima de todas las cosas.

miércoles, 21 de marzo de 2012

/UNA KATRIENA KASSIE ROOI



/Una Katriena Kassie Rooi nació en 1931 al Sur del Kalahari y murió el 3 de marzo de 2012, o sea hace tan solo unos días.

"/Una", explica la necrológica del Cape Times del pasado 16 de marzo, "es una palabra n/uu que se refiere a la bolsita hecha con la oreja del zorro que las mujeres bosquimanas llevaban en su morral, y que utilizaban para esparcir polvo de buchu [una planta aromática] sobre los recién nacidos."

La tierra de sus antepasados no tenía fronteras, pero eso cambió, y muy rapidamente.

El ahora Kgalagadi Transfrontier Park, que une las fronteras de tres países: Botswana, Namibia y Sudáfrica, engulló sin más la zona en la que se movía la comunidad de bosquimanos =khomani a la que pertenecía /Una.

Cuando en 1936-1937 el filántropo Donald Bain se llevó a 70 bosquimanos, entre los que estaba la pequeña /Una, a la British Exhibition Empire de Johanesburgo, poco podía imaginar lo que esas personas se iban a encontrar a su vuelta. Cuando regresaron, todas sus casas y posesiones habían sido quemadas. Algunas personas protestaron, el padre de Una entre ellas, pero cuando fue a exigir la devolución de sus tierras, la policía lo mató a golpes.

Lo que siguió después fue un periodo de miseria, desposesión y desplazamiento forzoso.

Pero la vida, aunque maltrata a menudo, también tiene cosas buenas. /Una se casó dos veces y tuvo varios hijos. Tenía el don de contar historias. Hablaba, y siguió hablando toda su vidan n/uu, una de las lenguas más antiguas de la tierra.

Durante el gobierno del apartheid, ella y los suyos se vieron obligados a aprender afrikaans. La lengua del trabajo. Los jovenes dejaron de hablar n/uu porque es una lengua muy dificil y en ese momento poco práctica.

Cuando los =khomani iniciaron en 1999 un proceso de reclamación de tierras, pensaban que ya no quedaban "mayores" que hablaran la vieja lengua. ¡Pero ella la hablaba! "¿No era un milagro?", casi se preguntaban. Resultó que otras cinco ancianas más también la hablaban. Los investigadores Hugh Brody, Anthony Traill y Nigel Crawhall las entrevistaron y grabaron. Como la mayor parte de aquellos ancianos habían vivido muy alejados entre sí, Una llegó a pensar que ella era la última persona en el mundo que hablaba n/uu.

A pesar de la oposición de las autoridades del parque nacional y de una comunidad mestiza vecina, los =khomani consiguieron un dictamen favorable en el que se decía con meridiana claridad que ellos no eran "índigenas ocupantes en el momento de la proclamación del parque" sino los primeros habitantes de esas tierras. Después de 62 años, /Una y los suyos consiguieron volver sus territorios ancestrales. El papel desempeñado por Una en todo este proceso fue fundamental.

Durante los últimos años de su vida esta mujer puso en marcha un proyecto para enseñar a hablar n/uu a los niños pequeños del asentamiento bosquimano de Brodoring, cerca de Askhan. También enseñó a jovenes mujeres los rituales del "hokmeisie", que celebra la llegada a la pubertad femenina.

La lengua de los =khomani se documentó por primera vez en 1937. Los investigadores de la Universidad de Witwatersrand encontraron entonces a 43 hablantes. Cuando en 1973 el linguista Anthony Traill visitó el Kalahari Gemsbok National Park los pocos hablantes que entonces hablaban se habían dispersado, y las generaciones más jóvenes hablaban afrikaans, nama, o ambas lenguas. "El destino del =khomani -escribe Traill- sigue un rumbo clásico: bilinguismo, merma de la lengua, cambio." De hecho, hasta que Una y las otras ancianas fueron localizadas en los años de 1990, la lengua se daba por extinguida.

Es más fácil matar una lengua, que revivirla. Y con la lengua no mueren solo los fonemas, mueren muchas de las historias, los rituales, la música de las palabras.

Una de las grandes decepciones del congreso "El valor de //kabbo" celebrado en la Universidad de Ciudad del Cabo el año pasado fue que /Una Katriena Rooi y otras "oumas" (abuelas) n/uu que en principio tenían previsto venir para contar historias no pudieron hacerlo en el último momento por problemas de salud de algunas de ellas. Las ancianas hubieran sido uno de los platos fuertes de las sesiones de narración que Marlene Winberg, Jose y yo organizamos.

Nos hubiera encantado escucharla contar historias en una lengua que es la última lengua viva (si es que todavía puede decirse esto del n/uu) que está directamente emparentada con el /xam.

Cuando miro el rostro de esta mujer, desearía haberla conocido personalmente, pero ahora, para poder al menos escuchar su voz, sólo nos quedan documentos como "The last call", el film que le dedicó Clifford Bestall, y las grabaciones y vídeos realizados por Brody, Crawhall y otros investigadores.

sábado, 10 de marzo de 2012

Luna roja desde la cima del León

Ayer por la tarde subimos con nuestros amigos Lara y Enrique a la cima de la Cabeza del León.

No es la primera vez que lo intentamos, pero esta vez lo conseguimos.

Iniciamos el ascenso desde la grupa.



La tarde es perfecta, ni una gota de viento y absoluta visibilidad.

A medida que subimos, la cuesta es más y más empinada.

La sombra de la Cabeza del León, se proyecta sobre la ciudad y las nubes coronan la cima del Pico del Diablo, la montaña que tenemos justo enfrente.



Seguimos ascendiendo. El camino se hace cada vez más estrecho. Han colocado escaleras metálicas, cadenas y agarraderos en algunos tramos de las rocas.

Eso sí, cuando levantamos la cabeza, vemos que las nubes también abrazan las cumbres del Monte Mesa y los Doce Apóstoles.

No sé cómo podrían estar más hermosos.



El ocaso nos sorprende en medio del camino.

Los últimos rayos de sol tiñen de rosa las faldas de las montañas, mientras la noche camina ya de puntillas sobre la orilla de la playa.



El sol desaparece en el agua.



Nos queda muy poquito para llegar arriba del todo. Hay bastante gente que ha tenido la misma idea que nosotros, el camino es tan estrecho que hay cola para subir...



Una vez arriba buscamos un hueco para sentarnos, contemplar el paisaje como si fueramos ángeles y descansar.

Lo encontramos. Nos sentamos sobre una roca para ver la salida de la luna.

"Igual no sale hoy", bromeamos. Sin embargo, después de unos diez o quince minutos la vemos aparecer por encima del jirón de una nube. Es roja. Redonda. Casi llena.



Bajamos iluminados con la luz de las linternas. Las piernas temblando porque no estamos tan en forma. Pero cada vez que levantamos la cabeza, allí está ELLA: dominando el cielo nocturno.



Hoy el viento, el Doctor del Cabo, pasa corriendo como un loco detrás de mi ventana. Ruge como un animal.

Hoy toca cerrar los ojos para oír mejor.

lunes, 5 de marzo de 2012

FRANGIPANI

Casi en cada calle de nuestro barrio hay una o dos casas con un árbol frangipani.

Los frangipani dan en abundancia unas flores preciosas, que poseen además un olor delicado y duradero.

Las flores caen al suelo exuberantes y hermosas. Da pena pisarlas.



Por el nombre pensé que venían de Asia. Sin embargo, parece más bien que proceden de la América tropical. Y lo de "frangipani" es por un noble italiano que en el s.XVI creo un perfume usando como base la fragancia de esta planta.

Cuando volvemos a casa nos gusta recoger las flores más hermosas del suelo. Tenemos nuestros árboles preferidos y los días que hay suerte no damos abasto para seleccionar entre tantas. Literalmente volvemos con las manos llenas. Luego las ponemos en boles con agua y nos sentimos ricos: inundados de esa belleza delicada que se entrega tan generosamente.

jueves, 16 de febrero de 2012

SACRED ELEPHANT



Hace un par de días fuimos a uno de los teatros que hay en el campus de Hidding, donde trabaja Jose. Son pequeños, pero de lo más acogedores. Este en concreto se llama "Intimate Theatre", para que os hagáis una idea tiene capacidad para unas 50 personas. (Sería ideal para contar cuentos.)

La obra que fuimos a ver es la versión teatralizada de un poema largo: Sacred Elephant escrito por Heathcote Williams.

El actor Jeremy Crutchley bajo la dirección de Geoffrey Hyland hace que el poema cobre vida. Es la voz y las imágenes que encierran los versos.

Nos gustó mucho la sencillez de la puesta en escena, la interpretación y hasta el poster que anunciaba la obra (y cuya foto acompaña esta entrada).

El poema empieza así:

The shape of an African elephant's ear
Is the shape of Africa.

The shape of an Indian elephant's ear
Is the shape of India...


La forma de la oreja de un elefante africano
es la forma de África.

La forma de la oreja de un elefante indio
es la forma de India.

El poema se publicó en un fantástico libro donde los versos se acompañan de fotografías espectaculares. Un placer para la vista.



El elefante estuvo en la tierra mucho antes de que el ser humano fuera una motita en el ojo de Darwin, como nos dice el poeta.

Los hombres admiramos la majestuosidad de este animal. El tamaño del cerebro de una criatura de elefante es cuatro veces más grande que el del ser humano. ¿Será por eso que los elefantes son poseedores de una memoria tan penetrante que no olvida un lugar que ha visitado, un rostro que ha visto?

Y no solo el elefante es grande, también es rápido corriendo y puede nadar durante muchos kilómetros.

Su inmenso cuerpo alberga intensas emociones. Emociones, ¡sí! Llora. Siente celos, orgullo, fidelidad, miedo.

En India uno de los dioses más populares es Ganesh, el sabio. Y se dice que la siguiente rencarnación de Buda no puede ser otra que la de un elefante.

Sin embargo, en las últimas décadas en África se han matado 6 elefantes de cada 10. A los hombres nos gusta el marfil. Lo necesitamos para hacer teclas de pianos, bolas de billar, cajas, joyas, incluso crucifijos.

Además, los elefantes son dañinos porque pisan el terreno cultivado y estropean las carreteras asfaltadas. No entienden de fronteras, ni de verjas.

El elefante es "Primero adorado. Después sacrificado..." Ese parece ser su destino.

Cazado. Perseguido. Encerrado. Exhibido en circos y zoos.

La civilización trae estas cosas...

El final del poema evoca esa historia en la que varios hombres ciegos describen cómo es un elefante. Cada uno toca una parte de un animal, así que quién toca la trompa lo ve como una serpiente, quién toca la pata como un árbol, etc.

Tal vez, si seguimos cargándonos elefantes, rinocerontes, ballenas... dentro de poco no habrá nada que tocar, ni siquiera una fracción de animal y acabaremos como dice Heathcote Williams:

In the story of the blind men,
Each one gave a different description of the elephant,
Dependind upon which part of it he felt.
Now they are to be left
Feeling only each other


En la historia de los hombres ciegos,
cada uno dio una descripción distinta del elefante,
en función de la parte que cada uno palpó.
Ahora se quedan ellos,
palpándose entre sí.

lunes, 13 de febrero de 2012

SAN VALENTÍN

La verdad es que siempre he pensado que el día de "los enamorados" es un poco hortera y comercialoide, pero hace unos días tomé esta foto en la playa y viene que ni pintada para la ocasión.

¡Feliz San Valentín, corazones!

lunes, 31 de octubre de 2011

L y ELE



Igual algunos de vosotros no sabéis que ELE viene a ser una abreviatura de "Español como Lengua Extranjera". Siempre me hizo mucho gracia porque me recuerda la "L" de conductor en prácticas. Esta asociación me parece acertada por el hecho de que cuando estudias un idioma tienes un periodo largo y constante donde "practicar" es lo esencial.

Uno de mis objetivos durante mi estancia en Ciudad del Cabo ha sido y es practicar inglés y también enseñar español, a menudo las dos cosas van de la mano y ahora veréis por qué.

Los motivos por los que la gente con la que me he topado quiere estudiar español son variados: para viajar; porque les gusta cómo suena; por estudios; para mejorar en el trabajo o por motivos sentimentales (la persona de la que se han enamorado habla español).

Ninguno de estos motivos es más importante que otro, aunque a priori una visión romántica del asunto me hacía pensar que el tema del "amor" pudiera ser el que arrastrara más a la hora de aprender. La experiencia me ha demostrado que para nada. De hecho, lo que más engancha al tema de estudiar un idioma es divertirse con él y sentir el deseo de utilizarlo para comunicarse . Luego depende del tiempo disponible de cada uno y de la constancia.

Como yo también estoy en la fase de aprender un idioma y necesito practicarlo, la opción "intercambio" me ha ido muy bien. Una horita hablas inglés y otra español y nos corregimos mutuamente. De esta manera me he reído mucho con los errores típicos y me he dado cuenta de lo que sufren otros cuando intentan hablar conjugando verbos, usando el subjuntivo y peleándose con las diferencias entre "ser y estar".

Cuando preparo una clase de español intento explicar la gramática de forma práctica, de manera que a través de ejemplos de la vida real puedan aprender a utilizar la expresión adecuada. Eso implica además, dar un contexto y transmitir una forma de vida. Lo cual hace la cosa más interesante, la verdad.

Así si pregunto: "¿A qué hora cenamos?" La respuesta en español no va a ser: "La cena es a las siete y media" (lo que sería gramaticalmente correcto, aunque poco probable en España), sino que será "Cenamos sobre las nueve".

Pero ya sea en intercambios o en clase, siempre llego a la misma conclusión: lo importante es tener un mensaje que dar y hacer que el otro se entere. Eso es lo que da satisfacción y lo que engancha a seguir hablando y aprendiendo. Obviamente, para que haya un diálogo no puedes estar hablando todo el rato, también tienes que escuchar y entender: abrir las orejas es tan importante como abrir la boca.

Al mismo tiempo que aprendes un idioma, aprendes una forma de pensar. Te obligas a dejar atrás tu lógica de pensamiento y moverte a la lógica de pensamiento del otro. Por ejemplo, nosotros no necesitamos poner siempre pronombres en las frases porque la forma conjugada del verbo ya nos da la información necesaria, como en inglés no es así, simplemente tienes que recordar que ellos usan otra fórmula para conseguirlo: poner el pronombre siempre.

Ese es un ejemplo básico, pero hay diferencias más sutiles y elegantes que revelan otras formas de mirar la vida. A veces me encuentro dando vueltas a la forma en la que los ingleses "esperan". Nosotros esperamos tener éxito en los negocios; esperamos el autobus o a que llegue un amigos; esperamos que no llueva si vamos de excursión... , pero ellos "expect, hope and wait". O sea, "esperan" de forma diferente.

Si en lugar de ver esas diferencias como un problema, las vemos como una riqueza nos apetece saber más y más y no sólo eso, sino que además queremos descubrir nuevas formas de "decir" para descubrir nuevas formas de "pensar".

Ser "L" es fantástico, el campo de aprendizaje es inmenso y sorprendente. Cuando llegas a cumbre de la montaña, se acabó el viaje; más vale aprender a disfrutar de la escalada.

Otra cuestión que daría para desarrollar a parte es la parte del idioma que no hablamos con palabras: la entonación, los gestos, las miradas... Eso hace que hay gente a la que "entiendas", aunque hable turco, y otra a la que prefieras "no entender".

Gracias a mis intercambios y a las clases de español me he dado cuenta de lo agradable que es ver a otro esforzarse en comunicarse, avanzar y experimentar con las palabras.

La imperfección tiene un encanto incomparable. ¿Por qué siempre nos exigimos la perfección?

lunes, 8 de agosto de 2011

CALLES

Aquí tenéis algunas fotos tomadas en distintos momentos de calles de Ciudad del Cabo. No son fotos turísticas, especialmente bonitas o significativas, pero recogen un poco del día a día de la ciudad, por eso a Jose y a mí nos gustan.

Hay una manifestación, coches, unos novios que van a los Jardínes de la Compañía para hacerse las clásicas fotos de boda, letreros...













La gente aquí habla mucho por la calle. Quiero decir, es muy normal que alguien que se cruza contigo diga por ejemplo: "¡Bonito día, hoy!¿Verdad?"

O... "Caramba, qué rápido vas" Y tú contestas: "Sí, tengo un poco de prisa".

Y luego está el comentario: "¡Me encantan tus zapatos!" Y a raíz de alguno de nuestros modelos: "Seguro que eres una persona muy creativa".

También anima mucho cuando te dicen: "¡Me encanta tu gorra!" "Ese collar es fabuloso."

Otras veces los comentarios van en relación con el tiempo. Por ejemplo, un día íbamos hablando con un amigo sobre lo cambiante que es el clima aquí; por la mañana puede llover y luego salir el sol y por la noche hacer un viento de mil demonios. Entonces, alguien que pasaba cerca por casualidad, añadió: "Sí, el tiempo en Cape Town es como un niño, cuando no está húmedo, ventosea".

En el super, en la calle, cuando estás parado en un semáforo, miras alrededor y ves gente. Cuando te hablan, cuando respondes, la ciudad cobra cara y rostro, se humaniza.

Have a nice day!

lunes, 4 de julio de 2011

La distancia subjetiva

Siglos atrás se tardaban meses y meses para llegar desde España al Sur de África, pero ahora te coges un avión y en unas horas apareces en Estambul, Montevideo o Sídney.

Bastan unas horas en cualquier aeropuerto para comprobar que el mundo es muy pequeño y se vende en botellas de licor, perfumes y toblerones tamaño gigante. La temperatura es muy parecida en todas partes: no hay noche, ni día y mejor llevar una chaquetita o un pañuelo si no te gusta el aire acondicionado demasiado fuerte.

Mientras viajas y un poco después, el cuerpo pasa por una serie de cambios: alteración del sueño (por los madrugones de algunos vuelos o el jet lag); hinchazón de pies (creo que eso es debido a la presión y a pasarte horas sentadas en los vuelos largos) y dolor de espalda por llevar siempre una bolsa demasiado cargada. Pero, ¿y esa parte de nosotros mismos que no es física? ¿Es capaz de viajar a la velocidad del sonido o necesita tomarse las cosas con más calma?

Solo puedo decir que cuando desembarcamos el viernes en Ciudad del Cabo una parte de mí estaba todavía comiendo pa amb tomàquet y bebiendo vino de Ribera del Duero. Otra parte estaba en Gugulethu en el patio del Centro en memoria de Ray Alexander Simons.

Caía el sol sobre el escenario donde unos niños descansaban tras su actuación. Entre el sueño y la realidad pensé que tenían que estar quedándose helados con esas ropitas. ¡Es invierno, no verano! Es julio en el hemisferio sur.



Ray Alexander fue una activista política y sindicalista que, junto con su marido, estuvo condenada al exilio durante el gobierno del Apartheid, pero además es la madre de nuestra amiga Tanya. Jose y yo vivimos en la que fue su casa.

Os debemos una entrada sobre está mujer de rompe y rasga, pero por ahora baste decir que está en marcha un centro en su memoria y un teatro.

El viernes 1 de julio estrenaban la obra Nothing but the truth, Nada más que la verdad. Escrita por John Kani e interpretada por New Image Ensemble.

La obra me emocionó bastante. Hablaba de una familia negra, desestructurada por culpa de la situación política del Apartheid, aunque no solo por eso. Secretos no confesados. Resentimiento. Pero más allá de todo ello, me tocó la forma en la que se contaba: siempre hay una oportunidad para empezar de nuevo, aunque pasa por el reconocimiento de lo que nos hace daño.

La obra era divertida en muchos puntos y verla en medio de tanta gente xhosa fue genial porque, en general, son muy participativos: hacen comentarios en alto, aplauden, se ríen. Lo que pasa en escena y lo que ocurre entre el público forma parte de lo mismo.

Luego hubo excelente pica-pica, como siempre...



Y al día siguiente fuimos a la granja de Johan, el hermano de Tanya, en Malmesbury. Un antiguo edificio convertido ahora en bed & breakfast y en idílico lugar donde celebrar bodas y banquetes.

Mientras pienso si estoy aquí o allí, nada me impide disfrutar de lo que pasa alrededor. La distancia espacial es una cosa muy subjetiva...

jueves, 19 de mayo de 2011

De turismo por Cape Town

Estos días hemos tenido de visita a nuestros amigos Marga y Paco de Barcelona. Nos ha hecho mucha ilusión poder pasear con ellos por la ciudad y alrededores, enseñarles nuestros lugares preferidos y presentarles a algunos de nuestros amigos de aquí.

Ahora que estaba ordenando un poco las fotografías que hemos ido haciendo, me doy cuenta de lo mucho que les hemos hecho caminar.... ¡Y es que la vida del turista es muy dura!

Empezamos a patear la ciudad por el centro: Long Street, Goverment Road, los jardines de la compañía... luego cogimos un minibus colectivo en Strand -para mezclarnos con los lugareños y sentir el vértigo del tráfico- hasta Sea Point, donde dimos un largo paseo por la playa. Acabamos la ruta siguiendo el paseo marítimo hasta el Waterfront.

Esa noche cenamos en el Africa Café, que es un restaurante para turistas, pero da lo mismo porque el personal es fantástico, la comida deliciosa, a las chicas nos maquillan y nos dejan guapísimas y, por si esto fuera poco, además te bailan y te tocan los tambores mientras cenas. ¿Alguien da más?

Al día siguiente nos fuimos con Heinz hasta la ciudad de Stellenbosh y Franschoek. Stellenbosh es la segunda población fundaba por los europeos en el Cabo y conserva perfectamente su aire colonial. Franschoek, el rincón de los franceses, es decir los refugiados hugonotes que a finales del s. XVII introdujeron la sabiduría francesa para hacer el vino. La tradición ha continuado hasta nuestros días y los vinos suráfricanos son excelentes. En la zona visitamos una de las bodegas más antiguas: Boschendal.

Aquí estamos en otoño, así que la viñas tenían este aspecto tan hermoso a la caída de la tarde.



Nos tomamos unas copitas y nos bebimos unos quesos para acompañar, no queríamos salir haciendo eses. ¡Qué bueno estaba todo!



El domingo decidimos ir hasta el Cabo de Buena Esperanza y paramos en Simonstown. Es un pueblecito precioso donde hay una colonia de pingüinos.





Cuando llegamos a la Punta del Cabo y empezamos a subir hasta el faro, la niebla cubría todo, pero a medida que ascendíamos se fue despejando. Aquello fue un festival de nubes.



El lunes subimos hasta lo alto de Table Mountain, pero esta vez no a pie, sino en teleférico. También había niebla y la visibilidad no era muy buena, aún así tuvimos el regalo de algunas vistas espectaculares.



A la 1 habíamos quedado con nuestro amigo Bui y nos fuimos a Langa y a Gugulethu. Visitar Cape town no es solo el Waterfront y Table Mountain, merece la pena darse un paseo por alguna township. Es mejor ir con alguien que lo conozca y no ir de noche, pero es seguro si vas de día o si te apuntas a alguna excursión.

En las townships hay zonas realmente pobres, casas hechas con cajas y latón, pero hay otras zonas que están un poco mejor y también hay escuelas y polideportivos, bares, tiendas y, sobre todo, mucha vida en las calles.

En Gugulethu comimos, en un sitio bastante popular: Mzolis. Primero pasas por la carnicería eliges la pieza que quieres y luego te la hacen a la brasa. Te sirven en un bol donde todo el mundo come con los dedos y comparte la comida. Estaba delicioso y, la verdad, comer carne con los dedos es un placer de dioses.



El martes era el último día que nuestros amigos estaban en Cape Town así que no era cosa de perder el tiempo. Les llevamos a Kirstenbosh, el jardín botánico, lucía así de bonito y melancólico.



¡Pero no habían visto el Bo-Kaap! El barrio malayo es un pequeño laberinto de casas de colores. Pillamos un taxi y corriendo para allá.



La tarde terminó en mi casa tocando la mbira, allí nos esperaban otros amigos y mi profesor de mbira, Tichafa Gotora, que además nos regaló unos cuantos cuentos shona.

Marga y Paco han continuado su viaje por la Garden Route y nosotros seguimos con nuestra vida diaria aquí, pero, sabéis, nos ha encantado poder enseñar esta que también consideramos nuestra casa.