miércoles, 9 de noviembre de 2011

//Ku-!kais y Hoerikwaggo

Hace unos meses, Tanya Barben, nuestra amiga y casera, me llamó emocionada para decirme que en los márgenes de uno de los libros que habían pertenecido a Wilhelm Bleek había encontrado una anotación manuscrita de su puño y letra con el nombre khoi de Ciudad del Cabo.

(Tanya, debo deciros, lleva desde hace varios años trabajando en la reconstrucción de la biblioteca de Wilhelm Bleek y Lucy Lloyd, que, por avatares diversos, se encuentra dispersa en distintas áreas de la biblioteca general de la Universidad de Ciudad del Cabo, en la que Tanya lleva la sección de Libros Raros y Colecciones Especiales.)

El libro en cuestión es A Grammar and Vocabulary of the Namaqua-Hottentot Language, del misionero Henry Tindall (Ciudad del Cabo, 1858).

Ahí teneis la anotación marginal de Bleek, en la que el filólogo usa, como Tindall, el sistema bantú de notación de los chasquidos, es decir, letras en lugar de los símbolos !, /, etc.



Convertido a ese sistema (el más extendido hoy día para las lenguas khoisan), el nombre es: //Ku-!kais

Aunque en su momento le chafé un poco la guitarra a Tanya diciéndole que el nombre había sido documentado por otros autores antes de Bleek, una consulta al monumental diccionario de topónimos de Nienaber y Raper (Toponymica Hottentotica, Pretoria, 1977, vol 2, p. 581; he consultado también la versión abreviada en inglés, Hottentot (Khoekhoen) place names, Durban y Pretoria, 1983, pp. 41-42) revela que, después de todo, Bleek pudo ser el primero en registrar el nombre sin omitir los chasquidos, aunque en 1831 el misionero Hinrich Schmelen (1778-1848) lo recogió como Hoekaysna y en 1845 otro misionero, el danés Hans Christian Knudsen (1816-1863), lo dio como 'Hu-"ga'is.

En 1881, el controvertido Theophilus Hahn (1842-1905, efímero y cuestionado sucesor de Bleek y Lloyd en el cargo de conservador de la Colección Grey), registró el nombre como //Hu-!Gais, y dio la siguiente explicación de su sentido:

"Este es el nombre con el que se conoce a Ciudad del Cabo allí donde se habla la lengua khoikhoi. Este nombre consiste en dos palabras, //hu, la raíz de un verbo que significa 'condensar', de donde se llega a //hus, una palabra antigua para nube que todavía se usa ... !gai significa ligar, rodear, atar, envolver. Por tanto, //Hu-!geis significa "cubierta de nubes". (Hahn, Tsuni-//Goam: The Supreme Being of the Khoi-khoi, Londres, 1881, págs. 34-35, tal y como citan el pasaje Nienaber y Raper).

Un nombre muy apropiado, puesto que muy a menudo, la montañana al pie de la que se levanta la ciudad está literalmente envuelta en nubes.





Sin embargo, otro misionero, J. G. Kroenlein (quien en 1889 publicó un diccionario khoi-alemán) interpretaba el nombre como una referencia a un tipo de serpiente, la muy venenosa cobra de El Cabo (Naja nivea). El nombre khoi de Ciudad del Cabo vendría a significar, según esta interpretación, "lugar el pie de una montaña que se cierne sobre la ciudad como una cobra a punto de atacar".

Según Nienaber y Raper, estas interpretaciones son "poéticas, imaginativas, románticas, pero incorrectas".

Para ellos, ell nombre khoi de Ciudad del Cabo deriva de su presencia en ella del castillo que los holandeses levantaron al poco de su llegada. Según estos estudiosos, el término //ku sería análogo a /(k)ui-b, "piedra", y !kais sería otra forma del término nama !khae-eb, "lugar", en este caso en el sentido del sitio donde uno se instala con su ganado. Por tanto, "lugar habitado de piedra", esto es, "población fortificada".

Lego como soy en la materia dejaré las cosas ahí, si bien, a riesgo de incurrir en el enojo de Nienaber y Raper me atreveré a decir que, por mucho que filológicamente no se sostenga demasiado, la opción "envuelta en nubes" me encanta.

Como habreis podido deducir de lo dicho más arriba, //Ku-!kais es el nombre de la población al pie de la montaña, no de la montaña misma.

El nombre de la montaña (o una forma del mismo) fue recogido en 1779 por Robert Jacob Gordon (1743-1795), uno de los últimos gobernadores holandeses de la colonia de El Cabo. Según traducen Nienaber y Raper en la versión abreviada de su diccionario toponímico (página 41):

"Los viejos hotentotes llaman al Cabo hoeri 'kwaggo o la montaña del mar, con el acento en las sílabas finales de ambas palabras."

Según explican los dos sabios estudiosos:

"Gordon tradujo el nombre literalmente: hurí, que todavía es la palabra nama para mar, y 'kwaggo, que se da como 'montaña'. [...] Suena casi como si Gordon quisiera decir que sólo los hotentotes muy viejos conocían el nombre y que le costó dar con él. [...] En cualquier caso, el viejo nombre indígena del Monte Mesa era "Montaña alta junto al mar".

Y, por el momento,eso es todo. Termino con una imagen de la montaña tomada desde Blouberg, que, como sabeis por otra entrada, significa "la montaña azul".

martes, 8 de noviembre de 2011

Llegadas y universos paralelos

El domingo pasado por la mañana fuimos al aeropuerto para recibir a nuestra amiga Belén que llegaba desde Barcelona. Ha venido cinco semanas a Ciudad del Cabo para mejorar su inglés en la misma escuela donde estuve yo hace unos meses.

Nos hace mucha ilusión tenerla con nosotros.

Estuvimos toda la tarde hablando, bebiendo vino y té, y comiendo scones, que hizo nuestra amiga Tanya. Un poco antes del ocaso salimos a pasear por la montaña. Había unas nubes mágicas que ayudaban a diluir los pensamientos y a pensar las extrañas formas (o no formas) en las que se presenta a menudo la Belleza.



Cuando llegó la noche noté el silencio más que de costumbre. No había viento. Cogí el libro que estoy leyendo ahora: Cafe Sheherazade de Arnold Zable y me topé con un pasaje que me deslumbró y que os copiaré a continuación.

El libro cuenta la historia de las personas que frecuentaban hace unas década el Cafe Sheherazade, situado en una ciudad australiana. Son historias de comunistas y judios de la Europa del Este, que tuvieron que exiliarse después de la Segunda Guerra Mundial. Cada personaje nos traslada un mundo desaparecido, aunque no tan lejos en el tiempo. Cada relato nos desvela las vidas de personas que han sufrido numerosos avatares y los han superado. Pero lo mejor es su necesidad de contar su historia, de contarse así mismos, porque sólo a través de la narración encuentran un sentido a su vida.

El personaje de la cita va de un campo de trabajo a otro, atravesando las estepas heladas del Círculo Ártico en 1941. Mientras camina, se cae exhausto, pero alguien le golpea y le obliga a levantarse. Esto es lo que ocurre entonces...

When he glanced up he saw a full moon so large and so near, it seemed he could reach out and touch it. Or eat it. Or step onto it, to wander its desolate craters and hills. It filled the skies. It filled the heavens. It filled his entire being, and, for a moment, it took him away from the smell of sweat, the life-sapping fatigue, the struggling breath.

On that night, under an impassive moon, Laizer discovered parallel universes, hovering side by sid, one of beauty, one of ugliness, one permeated by darkness, the other suffused with light. On that night Laizer regained his chilhood sens of naivety and awe; and he realised that by learning to manoeuvre between these alternate universes he could generate the charge of energy necessary for him to pull through. On that night, Laizer became a survivor.


Cuando él miró hacia arriba, vio una luna llena tan grande, tan próxima, que parecía que podía alcancarla y tocarla. O comerla. O caminar sobre ella, o recorrer sus desolados cráteres y colinas. Llenaba el firmamento. Llenaba los cielos. Llenaba su ser entero, y, por un momento, le llevó lejos del olor a sudor, de la fatiga que arrebata la vida y del esfuerzo por respirar.

Esa noche, bajo una luna impasible, Laizer descubrió universos paralelos que flotaban uno junto a otro: uno de belleza, otro de fealdad, uno impregnado por la oscuridad, otro repleto de luz. Esa noche Laizer recobró su sentido infantil de la ingenuidad y el estupor; y se dió cuenta de que aprendiendo a maniobrar entre estos dos universos paralelos podría generar la carga de energía necesaria para salir adelante. Esa noche, Laizer se convirtió en un superviviente.


Os preguntaréis qué tiene que ver este pasaje con la llegada de Belén. Pues mucho, porque con amigos como ella se puede compartir la vida ordinaria, pero también los mundos paralelos.

Desde luego, no es un secreto que tanto los que hacemos este blog como los que nos leéis recargamos las pilas porque hemos descubierto la existencia de esos "universos", así que pensé ¿por qué no compartir esta cita tan hermosa? Un poco de cotidianidad y belleza para mirar a la luna una vez más.

lunes, 31 de octubre de 2011

L y ELE



Igual algunos de vosotros no sabéis que ELE viene a ser una abreviatura de "Español como Lengua Extranjera". Siempre me hizo mucho gracia porque me recuerda la "L" de conductor en prácticas. Esta asociación me parece acertada por el hecho de que cuando estudias un idioma tienes un periodo largo y constante donde "practicar" es lo esencial.

Uno de mis objetivos durante mi estancia en Ciudad del Cabo ha sido y es practicar inglés y también enseñar español, a menudo las dos cosas van de la mano y ahora veréis por qué.

Los motivos por los que la gente con la que me he topado quiere estudiar español son variados: para viajar; porque les gusta cómo suena; por estudios; para mejorar en el trabajo o por motivos sentimentales (la persona de la que se han enamorado habla español).

Ninguno de estos motivos es más importante que otro, aunque a priori una visión romántica del asunto me hacía pensar que el tema del "amor" pudiera ser el que arrastrara más a la hora de aprender. La experiencia me ha demostrado que para nada. De hecho, lo que más engancha al tema de estudiar un idioma es divertirse con él y sentir el deseo de utilizarlo para comunicarse . Luego depende del tiempo disponible de cada uno y de la constancia.

Como yo también estoy en la fase de aprender un idioma y necesito practicarlo, la opción "intercambio" me ha ido muy bien. Una horita hablas inglés y otra español y nos corregimos mutuamente. De esta manera me he reído mucho con los errores típicos y me he dado cuenta de lo que sufren otros cuando intentan hablar conjugando verbos, usando el subjuntivo y peleándose con las diferencias entre "ser y estar".

Cuando preparo una clase de español intento explicar la gramática de forma práctica, de manera que a través de ejemplos de la vida real puedan aprender a utilizar la expresión adecuada. Eso implica además, dar un contexto y transmitir una forma de vida. Lo cual hace la cosa más interesante, la verdad.

Así si pregunto: "¿A qué hora cenamos?" La respuesta en español no va a ser: "La cena es a las siete y media" (lo que sería gramaticalmente correcto, aunque poco probable en España), sino que será "Cenamos sobre las nueve".

Pero ya sea en intercambios o en clase, siempre llego a la misma conclusión: lo importante es tener un mensaje que dar y hacer que el otro se entere. Eso es lo que da satisfacción y lo que engancha a seguir hablando y aprendiendo. Obviamente, para que haya un diálogo no puedes estar hablando todo el rato, también tienes que escuchar y entender: abrir las orejas es tan importante como abrir la boca.

Al mismo tiempo que aprendes un idioma, aprendes una forma de pensar. Te obligas a dejar atrás tu lógica de pensamiento y moverte a la lógica de pensamiento del otro. Por ejemplo, nosotros no necesitamos poner siempre pronombres en las frases porque la forma conjugada del verbo ya nos da la información necesaria, como en inglés no es así, simplemente tienes que recordar que ellos usan otra fórmula para conseguirlo: poner el pronombre siempre.

Ese es un ejemplo básico, pero hay diferencias más sutiles y elegantes que revelan otras formas de mirar la vida. A veces me encuentro dando vueltas a la forma en la que los ingleses "esperan". Nosotros esperamos tener éxito en los negocios; esperamos el autobus o a que llegue un amigos; esperamos que no llueva si vamos de excursión... , pero ellos "expect, hope and wait". O sea, "esperan" de forma diferente.

Si en lugar de ver esas diferencias como un problema, las vemos como una riqueza nos apetece saber más y más y no sólo eso, sino que además queremos descubrir nuevas formas de "decir" para descubrir nuevas formas de "pensar".

Ser "L" es fantástico, el campo de aprendizaje es inmenso y sorprendente. Cuando llegas a cumbre de la montaña, se acabó el viaje; más vale aprender a disfrutar de la escalada.

Otra cuestión que daría para desarrollar a parte es la parte del idioma que no hablamos con palabras: la entonación, los gestos, las miradas... Eso hace que hay gente a la que "entiendas", aunque hable turco, y otra a la que prefieras "no entender".

Gracias a mis intercambios y a las clases de español me he dado cuenta de lo agradable que es ver a otro esforzarse en comunicarse, avanzar y experimentar con las palabras.

La imperfección tiene un encanto incomparable. ¿Por qué siempre nos exigimos la perfección?

jueves, 20 de octubre de 2011

MBIRA

Creo que ha llegado la hora de hacer una entrada en el blog para hablar de la mbira.
Este maravilloso instrumento que estoy aprendiendo a tocar desde el mes de enero.





Este tipo de mbira que veis en la foto se llama dzavadzimu o mbira de los espíritus (o antepasados). Tiene 22 teclas de metal hechas con clavos largos aplastados. Sorprendente, ¿no? Sobre todo cuando escuchas cómo suenan.

La mbira es originaria de Zimbabwe y se toca en ceremonias tradicionales, rituales y en fiestas. Se llama "de los espíritus" porque hay gente que consigue entrar en trance escuchando la música.

Las melodías suelen ser cortas, pero se repiten una y otra vez introduciendo, en ocasiones, ligeras variaciones. Lo más habitual es tocar en grupo, aunque también se puede tocar en solitario. Muchos contadores de historias usaban (usan) la mbira como acompañamiento.

El sonido de la mbira es suave y dulce. Se puede utilizar resonadores para amplificar el sonido. Lo tradicional es usar una calabaza enorme, aunque hoy en día he visto a gente que las enchufa a altavoces eléctricos.

Yo tuve la enorme suerte de encontrar a mi profesor, Tichafa Gotora, que es un músico de Zimbabwe y que me ha enseñado los principios básicos, como dice él, "desde la sangre".

Tichafa aprendió de su abuelo, músico de mbira también.

Mi cuaderno está lleno de "letras" (porque cada tecla es una letra) y de líneas verticales, que separan la parte que se toca con la mano derecha y con la mano izquierda. Claro, que todo eso es una manera de hacerlo comprensible para mí. Tichafa no necesita ver la música por escrito. De hecho, ¡cuántas veces me insiste para que no me preocupe de "escribir" y toque!

No os podéis imaginar la cantidad de veces que he luchado por trasladar al papel una canción: A B D (arriba) B D (abajo) D H (izquierda) etc, etc. Y él por detrás: "no lo memorices así, sólo deja que tus dedos aprendan el movimiento".

Ahora Tichafa está en Johannesburgo, intentando abrirse camino como músico, mientras yo intento descifrar los escritos de mi cuaderno y practicar, practicar, practicar.

A menudo no recuerdo por qué me escribió tal o cual cosa, pero puedo tocar. Sí, mis dedos recuerdan. Mis oídos escuchan.

Con las nociones básicas de la mbira, Tichafa me ha enseñado cuentos y me ha abierto una ventana a la cultural shona.

Cuando toco la mbira, sé que es una manera de tejer un hilo con lo invisible. Me gusta recordar cuando él dice: "no toques así, los antepasados me dicen que no es la manera, prueba esta otra..."

En mayo, cuando Marga y Paco nos visitaron, hicimos una pequeña sesión con amigos y ellos nos grabaron el video casero que podéis ver a continuación para haceros una idea.

La canción se llama Hwahwa, que significa cerveza.



video

lunes, 10 de octubre de 2011

DRAKENSBER​G

Hemos estado unos cuantos días sin escribir nada en el blog porque el viaje continuó y fue difícil tener conexión a internet en la mayor parte de los sitios.

De todas formas, colgaremos ahora algunas entradas sobre las cosas que vimos y aprendimos.

De Kimberley viajamos a Johannesburgo para encontrarnos con nuestro amigo John Wright, al día siguiente partimos hacia el Drakensberg (unas seis horas de coche desde Johannesburgo).

Nuestra primera parada fue la reserva de caza de Kamberg . Las montañas estaban verdes y amarillas, las colinas que se veían a lo lejos se volvían más azules a medida que se acercaba la noche.







John ha crecido en esa zona, pues su padre fue guardia forestal de Kamberg en los años 50. Su inmejorable conocimiento del terreno nos permitió acercarnos a varios abrigos rupestres que de otro modo ni siquiera hubiéramos soñado visitar.

El más conocido es el Game Pass Shelter ("abrigo del paso de la caza"), donde se encuentra el famoso "panel Rosetta", llamado así porque gracias a él David Lewis Williams pudo establecer la conexión entre arte rupestre y chamanismo.



Los bosquimanos consideran al eland como animal sagrado. Matar un eland significa recibir la energía espiritual del animal. Se produce una identificación con él en el momento de la muerte.

Cuando el chamán entra en trance alcanza otra esfera de consciencia donde recibe el poder de curar a otros, aunque sea a costa de morir él mismo un poco. El proceso del trance es muy doloroso, la persona sufre terribles dolores, convulsiones, a menudo sangra por la nariz. Su percepción visual se altera.

En los estadios iniciales del trance ve las figuras alargadas y espirales o formas esquemáticas en el espacio. Se trata de las figuras llamadas entópticas, que son universales porque las genera la bioquímica del cerebro. Tras ellas, vienen otras imágenes que varían de cultura en cultura. Las imágenes entópticas pueden verse a menudo en el arte rupestre de todo el mundo.

En esta pintura rupestre vemos a un chaman identificándose con el eland en el momento de morir: el eland cruza sus piernas y el chaman también las tiene cruzadas de la misma manera. El eland está sangrando, el chaman también.



Si os fijáis bien, veréis que el chamán, de hecho, está transformándose en el eland.

Una poderosa energía espiritual emana del eland moribundo, energía que el chamán y los suyos se esfuerzan por controlar mediante la danza circular que es uno de los rasgos fundamentales de los pueblos bosquimanos.

Alrededor de esta escena vemos otras con animales y cazadores llevando las flechas y la aljaba a la espalda.





John nos guió a otros tres abrigos próximos al Game Pass Shelter, todos impresionantes a su manera, pero este panel alargado con los eland caminando por su mundo de roca nos produjo una honda impresión. Tal vez porque la superficie está muy oscurecida, el fondo es casi gris, pero el lomo de los eland, de color miel y blanco, está muy bien conservado y la sensación de movimiento está maravillosamente sugerida.



El significado de estas pinturas rupestres podría estar relacionado también con momentos especiales de la vida: como el nacimiento, el paso a la edad adulta, el matrimonio, incluso en algunos casos podrían ser metáforas de las relaciones entre hombres y mujeres en la sociedad de cazadores y recolectores. El trabajo de la arqueóloga Anne Solomon apunta en esa dirección.

En Giant's Castle, más cerca de la frontera con Lesotho, vimos un par de abrigos rupestres que invitan a reflexionar.

Mirad esta escena donde aparecen dos mujeres: una le pasa el niño a otra.



O aquí donde dos mujeres tumbadas, con los brazos hacia atrás, están dando a luz.



Nos costó mucho dejar el Drakensberg. No solo por las pinturas rupestres y su silencio interrogante; también por los maravillosos paisajes que dejamos atrás...



miércoles, 21 de septiembre de 2011

Leyendo el periódico de 1883

Estos días hemos estado en la Africana Library de Kimberley porque Jose tenía que hacer investigaciones de archivo y aquí hay buen material.

Un poco para ayudarle, pero también por curiosidad personal, me he dejado atrapar por la lectura de uno de los periódicos más leídos de su época: el Diamond fields advertiser.



Entre enero y junio de 1883 ¿qué es lo que pasaba en Kimberley? ¿Cómo era la ciudad?

El aspecto debía de ser algo así como podéis ver en la foto.



Se trata de una reconstrucción de la ciudad en torno a la atracción turística que es el Big Hole.

En el Diamond fields advertiser podemos leer los nombres de los huéspedes que se alojaban en los hoteles más importantes, los viajeros que llegaban en los carruajes o los que acababan de abandonar la ciudad. Los resultados del cricket. Recompensas a quién entregara caballos robados o vendidos. Demandas y ofertas de trabajo: cochero, vendedor, oficinista, señora para hacerse cargo de la casa y el cuidado de niños… eran los más populares. Pero también había ofertas interesantes, como la que buscaba cubrir la vacante de encargado y secretario de la biblioteca pública; por cierto, el sueldo no estaba mal: 300 libras al año.

Un artículo con el titular: The murder of a little girl captó rápidamente mi atención. Una niña de tres años apareció “nadando en un baño de sangre” sobre el colchón de su cama. El asesino le había abierto el cuello de oreja a oreja y había dejado el cuchillo ensangrentado envuelto en la colcha. ¿Quién pudo hacer algo así? Parece que el culpable, según el artículo, podía ser un “nativo” que entró por la ventana. La niña, aunque no se dice, debía de ser blanca. No se apunta el posible motivo del asesinato, pero se dice que el padre de la víctima solía beber demasiado, aunque esa noche estaba sobrio. La policía abrió una investigación del caso.

Tan solo una semana después, la hermanastra de la víctima apunta que el padre además de beber, solía pegar a todos sus hijos, especialmente a la niña pequeña.

Quince días después, una vecina confiesa que al atardecer oyó unos gritos desgarradores procedentes de la casa. Pegó la oreja a la pared hasta que, tras un pequeño intervalo, los gritos dejaron de oírse. No había dicho nada antes, pero ahora su corazón ya no podía soportar la pena.

La policía comprobó que a esa hora el padre de la niña estaba borracho y era el único que estaba en la casa. Caso cerrado.

La vida en Kimberley, tierra de frontera, a finales de 1800 debía de ser emocionante, aunque peligrosa. Había bastantes asesinatos, se relatan hallazgos de cuerpos con orejas cortadas o acuchillados. Incluso leí el típico caso de película, en el que dos tipos jugando a las cartas se enzarzaron en una pelea con arma blanca y uno acabó cargándose al otro.

También se producían accidentes ocasionales relacionados con armas de fuego. El más divertido ocurrió en el Teatro Real durante una representación. La actriz principal tenía que coger una pistola y disparar. El arma debía de estar mal cargada porque se produjo una pequeña explosión que le hirió en la mano, pero ella consiguió terminar de recitar su papel y salió de escena donde pudo ser debidamente atendida. Se informaba gentilmente al lector de que la actriz estaría posiblemente recuperada para la función benéfica del domingo. Ya sabéis, el show debe continuar…

Se daban muchos casos de insultos y agresiones en la calle que eran juzgados y sentenciados con el pago de una multa o con el equivalente a un tiempo de trabajos forzados.

Los artículos no estaban firmados, incluso en las cartas al editor a veces se firmaban con seudónimos del tipo “un demócrata”.

El tono de los artículos varía, son truculentos y dan la mar de detalles siniestros en los casos de violencia, pero también a veces se deja ver un tono moralista.

Me encanta este:



Un pobre señor con una fuerte neuralgia se toma por error un frasco que contenía una loción para uso externo y que resulta ser venenosa. Por suerte, el médico consigue salvarle, pero el artículo cierra con el consejo: “This should be a warning to patients to be careful in taking physic, and not to take external remedies internally”. Advertencia que, por otro lado, no dejan de hacernos los médicos y farmacéuticos hoy en día.

También es genial el artículo del ladrón que está robando en un comercio cerrado y es sorprendido por un paseante que empieza a increparle. El tipo se asusta y sale corriendo, pero se cae y se rompe la pierna en la huida. Le llevan al hospital para curarle, y el comentario final del artículo es que, mientras se recupera, igual aprovecha el tiempo para redimirse de la precaria y enloquecida vida que lleva: “He was removed to the Gaol Hospital where, it is to be hoped, he will meditate upon his folly and lead a less precarious life in the future”.



En los periódicos es habitual también leer relatos de accidentes en las minas de diamantes, incendios, carruajes que vuelcan o caballos desbocados, robo y venta ilícita de diamantes. Sorprendentes y curiosas historias, como la de una mujer que salió a recoger unos huevos de un ave doméstica y se encontró con una cobra. Se asustó tanto que se metió en casa y cerró la puerta, pero se olvidó a su bebé fuera. Un vecino providencial pasó por allí en ese momento y consiguió cargarse a la serpiente.

Me ha impresionado el gran número de suicidios que se cuentan, casi siempre usando ácido prúsico. A menudo dejaban una carta detrás explicando los motivos: cuestiones de honor, ruina, chantaje.

¡Incluso los anuncios son interesantes!

Algunos vienen con mucha prosa.



Un párrafo de seis líneas para describir lo qué es absurdo y enlazar con que absurdo es vender a precios ridículos los estupendos muebles que se ofrecen.

Muy frecuente era repetir lo mismo dos veces para llamar la atención del lector, tipo: “Books! Books!” o “Beds. Beds.”

Este se lleva la palma de la duplicación y de la literatura, más que un anuncio es una advertencia:



Al final se lee, en traducción libre: “A partir de ahora no me responsabilizo si alguna persona entra en mi propiedad, a no ser que sea con mi permiso y por la PUERTA PRINCIPAL. Tengo SALVAJES –pero buenos- PERROS para proteger mi propiedad.”

A parte de la literatura y la duplicación, los publicistas jugaban con la tipografía, la disposición y el cuerpo de la letra, usando negritas o cursivas, para crear auténticos poemas visuales.







En fin, espero que os hayáis divertido con la entrada, para mí fue maravilloso sumergirme en el mundo de 1883. De hecho, me ha gustado tanto que voy a ver si escribo algo sobre un circo que estuvo en Kimberley entre abril y mayo de ese año, a través del periódico se pueden seguir sus aventuras.

Seguiremos informando…

domingo, 18 de septiembre de 2011

Kimberley, la ciudad de los diamantes.

Estamos en Kimberley desde el martes porque Jose tenía un congreso y daba una ponencia sobre Louis Anthing. Aquí le vemos en acción:



Estar en este congreso: Resisting Colonisation: The Northern Cape Frontier 1850-1900, organizado por el Mc Gregor Museum ha sido una experiencia muy interesante. La mayor parte de la gente que escuchaba las conferencias no eran estudiantes universitarios y académicos, sino gente corriente que quiere saber su pasado para entender su presente.

Era emocionante ver que la historia tiene un peso vivo y no duerme en los archivos.

La ciudad de Kimberley nació alrededor de 1867 cuando se descubrió que había una mina de diamantes. Hasta entonces los colonos no tenían especial interés en el área, pero a partir de esa fecha se desencadenaron una serie de acontecimientos que llevaron a la desposesión de tierras de los indígenas que vivían aquí, en su mayoría tswana y bosquimanos, se construyó una próspera ciudad y la extracción y el comercio de diamantes se convirtieron en una forma de vivir y de morir.

Ahora mismo una de las atracciones turísticas de la ciudad es visitar el Gran Agujero. Un espacio enoorme en el centro mismo de Kimberley que da vértigo cuando te asomas para mirarlo desde la barandilla.



Desde luego si uno piensa en la de energía, trabajo y polvo que hay que tragar para lucir una bonita y brillante piedra en los dedos, resulta grotesco y brutal.

Hoy en día quedan casas espectaculares, parecen salidas de un sueño millonario.

Se cuentan historias de fantasmas que las habitan.







Mucho antes de que los colonos llegaran, antes, mucho antes, los primeros habitantes de la tierra paseaban por aquí.

Con el arqueólogo Dave Morris visitamos ayer varios lugares.

La Canteen Kopje, literalmente la Colina cantimplora, donde también había diamantes, probablemente sigue habiendo, y donde al excavar empezaron a salir herramientas de hasta hace 1 millón de años. ¿Os imagináis? También da vértigo asomarse allí, aunque por otras razones.



Tuvimos en la mano "moldes" de bifaces de cientos de miles de años de antigüedad. Estas "hachas de mano", como las llaman aquí, son la herramienta humana más antigua que se conoce y dejó hacerse hace no menos de 250 mil años, cuando se empezaron a crear herramientas más pequeñas. El lugar era utilizado por el homo erectus, un antepasado común de toda la humanidad, como taller de trabajo para crear herramientas.

El museo podría crear un centro de visita fantástico en la zona para estudiar distintos periodos de habitat humano, pero hay muchos intereses que lo impiden. Todavía nos sigue atrayendo más el poder de las piedrecitas brillantes, que preguntarnos de dónde venimos. Cómo si fuéramos a vivir para siempre...

No muy lejos de allí, hay un pavimento glacial llamado Nooitedach que se oculta debajo del agua un par de veces al año, si las lluvias son muy intensas. Dave calcula que este pavimento fue creado hace unos 2.500 años.

Si lo visitas al atardecer, la mejor hora para admirarlos, los grabados se ven muy bien: formas de animales emergen de la roca, dibujos esquemáticos, soles y estrellas. Muchos arqueólogos y estudiosos del arte rupestre piensan que para la gente que los tallaba, los grabados tenían vida propia. No me extraña, cambian con la luz, se ocultan y vuelven a aparecer. Son diferentes en cada estación del año. Tienen algo mágico y telúrico. Nos recuerdan además el soplo que es el momento presente. Eso sí, un hermoso momento que merece la pena ser disfrutado.







jueves, 8 de septiembre de 2011

ELOGIO DE LA SIMPLICIDA​D

Esta semana hemos tenido dos eventos que me han hecho pensar sobre la idea de la simplicidad.

¿Por qué "lo simple" suele tener tan mala prensa? La verdad es que la simplicidad, cuando no es superficial, encierra una honda sabiduría detrás y no es nada fácil de alcanzar.

El lunes pasado fuimos a una conferencia del lama Ringu Tulku. Su personalidad abierta y su discurso relajado y cercano nos impresionó.



Ringu Tulku expuso los principios básicos del budismo, salpicándolo con anécdotas personales e historias.

Varias cosas nos gustaron especialmente, una de ellas la idea de que no hay un solo camino para alcanzar la felicidad. Somos diferentes y por lo tanto lo que a uno le sirve a otro no le encaja tanto, pero si aprendemos a ver la diferencia como una riqueza, y no como una barrera, podemos aprender muchísimo del otro y de nosotros mismos.

Sin caer para nada en el relativismo, sino ahondando en la responsabilidad individual, dijo cosas tan fuertes como que no importa lo grande que sea un problema, sino la magnitud con la que nosotros lo vemos. Si fijamos la felicidad como algo fuera de nosotros, dependiente de otros, será difícil alcanzarla, pero si hacemos que dependa de nosotros se hace más manejable.

No pretendo resumir toda la charla con mis palabras, pero sí deciros que lo que más cala de los maestros budistas es esa manera fácil y cercana de transmitir sus ideas y la paz que transmiten. ¿Será la práctica de la meditación? ¿La consciencia de que las emociones son pasajeras? ¿El entrenarse para pensar en positivo?

El otro evento que nos llevó a visualizar la simplicidad y a disfrutar de su belleza vino de la mano de una exposición:

REALM.. an urban enquiry
En la galería Salon91 Contemporary Art Collection de Ciudad del Cabo.



Dos artistas sudáfricanos: Gabrielle Raaff y Lorenzo Nassimbeni presentan una visión de la ciudad reducida a las formas esenciales.

El diálogo entre los dos es muy interesante porque mientras Lorenzo trabaja con la línea continua en tinta, estudiando los contornos para dar idea de volumen y perspectiva, Gabrielle elimina los contornos para fijarse en el contenido.

Mirando sus obras puedes reconocer la ciudad, los edificios y las montañas reducidas a una forma esencial.

Disfrutas de la abstracción de los volúmenes y de la fluidez del trazo, pero al mismo tiempo reconoces la conexión con un paisaje real.

Nos encanta.

La busqueda de la simplicidad consiste en QUITAR rayas, volúmenes, peso...

jueves, 1 de septiembre de 2011

¡UN AÑO!

Hace un año estábamos en el avión camino de Ciudad del Cabo. Veníamos cargados de ilusiones y proyectos. Aunque también costó dejar ciertas cosas atrás...

Aquí hemos encontrado gente interesante, nuevos amigos, nuevos paisajes y experiencias enriquecedoras. En mayor o menor medida hemos intentado, tanto Jose como yo, cumplir nuestros sueños y objetivos personales. ¿Se ha cumplido todo? Ejem, estamos en ello. Lo bueno, no es llegar, dijo alguien, sino disfrutar en el camino.

Hace unos días compramos unos boles de cerámica para el desayuno con un lema que nos gusta especialmente:

Home is where the HEART is...




Esta noche para celebrar este viaje y lo que nos ha regalado ya, vamos a cenar con Tanya y Heinz. Cocinaremos nosotros, pero no vamos a hacer tortilla de patata ni paella, sino avestruz con verduras. Es muy posible que caiga un vinito o dos.

Y seguiremos sumando...


lunes, 29 de agosto de 2011

GENTE QUE ES DIFERENTE...

La semana pasada estuvimos recuperándonos de las emociones que dejó el congreso The couragge of //kabbo and a Century of Specimens. Se celebraban 100 años de la publicación de Specimens of Bushman Folklore y por ese motivo se dieron cita un montón de especialistas que presentaron su visión sobre la colección, sobre el arte rupestre, los cuentos y la historia de los bosquimanos.

Jose también presentó una ponencia basada en sus investigaciones sobre los presentimientos y el paisaje.

Por la noche, después de las ponencias, hubo sesiones de cuentos. Los encargados de organizarlas fuimos Jose, Marlene Winberg y yo. Hasta el último momento no tuvimos claro cuantos narradores íbamos a tener, si haría falta que contásemos nosotros o si tendríamos que establecer "turnos" y dar tiempo limitado a cada uno.

Al final las cosas salieron con una naturalidad inesperada. Aunque, pensándolo bien, ¿por qué ésto nos habría de sorprender tratándose de cuentos?

Tuvimos a nuestro amigo Kapilolo Mario Mahongo y a Katrina Swartz, también a un grupo de jóvenes procedentes de distintas comunidades bosquimanas de Namibia, Botswana y de la propia Suráfrica que habían venido a participar en unos talleres organizados por la ONG Kalahari People's Fund.

Las lenguas nunca fueron un problema: se pasaba del inglés al naro o al afrikaans. Cada uno contaba en la que se sentía más agusto y se ofrecía una suerte de traducción en inglés o se alternaban los idiomas.

Por otro lado, la magia del instante, la gestualidad y la entonación de cada uno hablaban por sí solos. No teníamos fuego en la sala-teatro (que había sido en tiempos un aula de anatomía), pero el calor de la palabra bastaba.

Era emocionante, realmente poderoso, estar ahí escuchando las viejas historias de "cuando los hombres era personas y las personas eran animales".

En los relatos de los bosquimanos no llegaban ecos de historias leídas en los libros, o en la propia Colección Bleek-Lloyd.

A Kapilolo le conocemos ahora hace ya más de 3 años, estuvo con nosotros dos veces en España. A Katrina la conocimos durante el pasado mes de marzo en el viaje que hicimos por el antiguo territorio /xam en el Alto Karoo. A los chicos del Kalahari les conocimos en !Khwa-ttu y pasamos con ellos el fin de semana en Clanwilliam, pero sus voces eran voces que habíamos oído en un tiempo anterior. No lo digo en un sentido metafórico: es literal, sus voces resonaban desde hace tiempo en nuestro interior porque sus historias son viejas como el mundo y tienen la universalidad de los mitos.

Durante el congreso se evocó el lema del escudo de la nueva Suráfrica, que está en la lengua extinta de los /xam, tal y como la documentaron Bleek y Lloyd, cuyo trabajo estábamos conmemorando: !ke e: /xarra //ke. En ese momento, estas palabras, que significan literalmente "gente que es diferente se junta", cobraban vida para todos los que estábamos allí, y que procedíamos de países muy distintos.

Este tiempo de intercambio de historias nos dará mucho que pensar. Además, cada uno de nosotros nos quedamos con algo de otro.

¿Qué dimos nosotros? Bueno, no somos quiénes para decirlo, pero seguro que hay una historia que resonará ahora en el Kalahari y que Jose y yo ayudamos a difundir: la historia inuit de la ballena, la historia que cobra vida.

Ahora, mientras escribo estas palabras, no es que vea el morro de la ballena apareciendo en el medio de un iglú: veo la sonrisa de alguien diciéndome "glu, glu" cuando voy a tomarme un café entre conferencia y conferencia.

La historia de alguien que escuchó el cuento, vivió el cuento, y lo convirtió en un nexo de unión entre nosotros, eso va más allá de las palabras, más allá de las culturas. Gente diferente, que no es tan diferente.

Os dejamos algunas fotos para que podáis ver y escuchar con los ojos.

Kapilolo y Marlene



Katrina



Y no nos olvidamos tampoco de Gcina Mhlophe y Thandi, mujeres poderosas y llenas de energía que aportaron calor y ritmo en la noche de luna llena del 13 de agosto en Clanwilliam... Aquí estamos con ellas y con otros cuentistas nocturnos...



jueves, 11 de agosto de 2011

ALREDEDOR DEL FUEGO

El pasado martes 9 de agosto fue el día de la mujer en Sudáfrica y estuvimos contando cuentos en !Khwa-ttu.

Ya os hemos hablado antes de este sitio, aunque un poco de pasada,
!Kwa-ttu es un lugar donde puedes ir a acampar o alojarte en plan bed & breakfast para disfrutar del paisaje, ver animales e introducirte un poco en la vida de cazadores y recolectores de los San, con visitas guiadas por ellos mismos.

Es un lugar muy bonito en la costa oeste a una hora más o menos de Ciudad del Cabo.

La próxima semana se celebra un congreso para conmemorar los 100 años de la publicación de Specimens of Bushman Folklore y vendrán estudiosos de distintas áreas, cuentistas y hablantes de distintas lenguas khoisan para compartir puntos de vista, historias, imágenes y sueños de futuro.

De todas formas, esta semana ya han empezado ciertas cosas, entre ellas, lo de !Khwa-ttu el día 9 y este fin de semana más eventos en Clanwilliam, que ya os contaremos porque estamos preparando la maleta para irnos.

Pero queríamos mostraros el sitio tan bonito en el que contamos acompañados además del sonido de tambores de Senegal, sentados alrededor del fuego y bebiendo vino caliente.





Os tenemos que confesar que no es tan fácil lo de contar enfrente del fuego, si te acercas mucho se te queman las pestañas y según cómo vaya el viento el humo hace que te lloren un poco los ojos, eso sí, si te concentras en la experiencia de oír el crepitar de las brasas y los tambores de fondo la verdad es que la voz se proyecta con una fuerza telúrica inusitada.

Nuestros cuentos vinieron de lejos: de los Inuit, de Irlanda, de Marruecos y también de cerca, de aquí mismo, historias del viejo Mantis.

Sindiwe Magona trajo historias xhosa. Hubo una que me gustó mucho acerca de una chica muy muy testaruda, tan testaruda que siempre quería salirse con la suya. Un día, tras pelearse con su suegra, salió a buscar leña. Se cargó el niño en la espalda y otro le seguía de la mano. Cuando llevaban un rato andando, incluso se dieron cuenta de que les seguía un perro. Caminaron y caminaron y caminaron. Pasó un día y otro y otro.

"¿Pero dónde se fue la chica a buscar leña?", se preguntaba la suegra.

Hasta que un día descubrieron que la chica se había ido realmente lejos. ¡Estaba en la luna!

Si te fijas bien, cuando hay luna llena puedes verla con su falda xhosa, su niño en la espalda y el otro de la mano. Incluso puedes llegar a ver el perro si tienes buena vista.

La próxima luna llena es el 13 de agosto. Igual tenéis suerte y la podéis ver.

Si queréis preguntarla cómo está podéis decir: Unjani?

Igual ella os contesta que está bien. Ndiphilile

Hamba Kakuhle!

Adiós.